Hace exactamente 25 años, el universo musical se tiñó de amarillo. Parachutes, el álbum debut de Coldplay, vio la luz el 10 de julio de 2000, abriendo una puerta a sonidos introspectivos que serían clave en el nuevo milenio. Con la melancolía como motor y una producción minimalista, el disco ofreció piezas como “Yellow”, “Shiver” y “Trouble”, que consolidaron a la banda como una fuerza sensible y poderosa.

El álbum no solo fue bien recibido por la crítica, sino que también conectó profundamente con una generación que encontraba refugio en sus atmósferas emocionales y melódicas. Coldplay, liderados por Chris Martin, se alejaban del exceso para acercarse a lo íntimo, construyendo con cada canción una constelación de sentimientos universales.

Parachutes fue más que un debut: fue una declaración poética y luminosa que cambió el curso de la música alternativa en el siglo XXI.